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Julio Mas

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 foto julio masD. Julio Mas

 D. Julio Mas

 

(Cartagena, 1921-2011)

 

 

 Apuntes biográficos

(Fuente: Homenaje a Julio Más. Museo de arqueología subacuática)

 

El 28 de abril de 1921 nace Julio Mas García en el número 6 de la céntrica calle de Santa Florentina de Cartagena, en la casa de su abuela materna, siguiendo así la tradición de la época, pero su infancia y adolescencia transcurren en el Barrio Peral. Fue el segundo hijo de cinco hermanos del matrimonio formado por Julio Mas Dolls y Carlota García Pérez. Siendo todavía muy niño pasaba junto a su familia parte del verano en el balneario de San Pedro del Mar. El establecimiento, hoy desaparecido, estaba situado en la costa este del Puerto de Cartagena, en terrenos cedidos por la Junta del Puerto a la familia Casciaro, astilleros emparentados con la familia Mas. La privilegiada situación del balneario permitía disfrutar de la activa vida portuaria, de su ambiente y de sus gentes. Pescadores, calafates, marineros y todas aquellas personas relacionadas con el mundo marítimo despertaron en él una temprana afición al mar.

 

Inicia sus primeros estudios en el grupo escolar de la Casa del Niño, institución muy vinculada a la familia al ser su padre el administrador de la misma. Su tío, el poeta y periodista Ginés de Arlés García, fue también uno de los promotores principales de la escuela. La guerra civil le sorprendió con su familia en Isla Plana, localidad costera cercana a Cartagena. Allí también pasaba los meses de verano María Dolores Hernández Pérez quien, con los años, acabará siendo su esposa y compañera hasta su prematura muerte. María Dolores, consciente de las inquietudes intelectuales de su marido, no solo lo apoyará en todos su proyectos sino que participará activamente en ellos a lo largo de toda su carrera profesional. Julio Mas en su estudio de la casa familiar.

Su formación universitaria se inicia por unos caminos bien distintos a la arqueología, que constituirá, en el futuro, el centro de su actividad profesional.Comienza sus estudios universitarios en las facultades de Ciencias y de Derecho de la Universidad de Murcia, pero apremiado por encontrar una estabilidad económica que le permita formar pronto una familia, en 1948 abandona estos estudios e ingresa por oposición en el Cuerpo General Técnico de la Administración del Estado. Contrae matrimonio dos años más tarde. La seguridad económica que le proporciona su condición de funcionario y su tranquila vida familiar, gracias al desvelo de su mujer siempre pendiente de sus cinco hijos, le permite participar activamente en la vida cultural de su ciudad. Consolida sus conocimientos en numismática, una de sus aficiones juveniles, con el párroco de la iglesia de la Caridad, don Antonio Cerón, quien bautizó a algunos de sus hijos. Esta ciencia lo introduce en el estudio de otras disciplinas que le llevarán, finalmente, a la arqueología.

 

Años más tarde, cuando ya está asumiendo importantes compromisos en el ámbito cultural de su ciudad, decide completar su formación académica estudiando la carrera de Filosofía y Letras. Cursa los tres primeros años en la
Universidad de Murcia y los finaliza en la Universidad Autónoma de Madrid, obteniendo la licenciatura en la especialidad de Prehistoria y Arqueología.

Aportaciones a la arqueología


El encuentro con el arqueólogo Antonio Beltrán, gran impulsor de la arqueología en Cartagena y fundador de su Museo Municipal, será decisivo. Tras su marcha, el camino que este había iniciado ya estaba abierto. Julio Mas comienza entonces sus primeras excavaciones arqueológicas, unido a otros entusiastas compañeros como Eduardo Cañabate Navarro, Cronista oficial de la ciudad y Pedro Antonio San Martín Moro, arquitecto municipal y especialista en restauración de monumentos, a quien propone como director del Museo en sustitución del profesor Beltrán. Con ellos realizará prospecciones y excavaciones en el casco urbano de Cartagena como la
realizada en las ruinas de la Catedral Antigua o el importante hallazgo en 1957 del pórtico del edificio romano de la Morería Baja. A estas excavaciones les siguen otras en el resto de la comarca, como las efectuada en Las Mateas; Castillicos; Isla Plana; Castellar; la Necrópolis del Corralón, en Los Belones; Torre Ciega y la Bahía de Portmán.

 

En 1947, Beltrán y el Comandante de navío J. de Jáuregui organizan las primeras exploraciones arqueológicas submarinas en la zona, para localizarlas huellas del tráfico marítimo en el litoral murciano, utilizando todavía buzos clásicos cuya actividad se ve limitada por su poca movilidad. Cuando años más tarde aparecen los equipos de buceo autónomos, Julio Mas orienta sus investigaciones en este campo uniendo así sus dos grandes pasiones: el mar y el estudio de las civilizaciones antiguas.

 

Fruto de la colaboración con pescadores y buceadores, en 1959 se localiza el yacimiento de Punta de Algas en las proximidades de San Pedro del Pinatar. Entre 1959 y 1960 se realiza una primera excavación dirigida por Julio Mas y Pedro Antonio San Martín, en la que participa un equipo mixto de buzos clásicos y otro de los primeros buceadores autónomos de la Armada, que hacían allí sus prácticas.

 

En octubre de 1970 presenta los resultados en el IV Congreso Internacional de Arqueología Submarina que tuvo lugar en Niza, donde da a conocer este pecio y el de El Capitán. A partir de ese momento el nombre de España se unirá al selecto grupo de países implicados en esta joven rama científica de la arqueología, la subacuática, liderada hasta ese momento por Francia e Italia.

 

Todos estos logros dan lugar a que ese mismo año de 1970 el Comisario General de Excavaciones, profesor Martín Almagro Basch, le encargue organizar el Patronato de Excavaciones Arqueológicas Submarinas para la Provincia Marítima de Cartagena. Al año siguiente será nombrado Secretario General del mismo. Desde esta posición, se plantea la conveniencia de que exista una infraestructura que permita llevar a cabo tareas de protección, estudio y promoción del patrimonio histórico-artístico marítimo, que hasta ese momento venían realizando los patronatos de esta especialidad. Propone entonces la creación de un Centro de Investigaciones Arqueológicas Submarinas, que finalmente se inaugura en el año 1972, centro en el que desempeña el cargo de director y que se convertirá un año después en la sede de las I Jornadas Nacionales de Arqueología Submarina. Junto con Pedro Antonio San Martín decide rescatar el desaparecido Boletín Arqueológico del Sureste Español (B.A.S.E.) y publicar una nueva revista arqueológica con la finalidad de divulgar las actividades que en esta materia se acometen en la zona. Aparece en 1971 con el nombre de Mastia y la dirige hasta su desaparición. Posteriormente, en el año 2002, la revista ha vuelto a ser publicada en su segunda época por el Museo Arqueológico Municipal de Cartagena.

 

A mediados de los años 70, el Ministerio de Cultura lo destina a la Delegación de Cultura de Cartagena, en el Departamento de Patrimonio Histórico-Artístico. Entre otras tareas, dirige, coordina y participa en la confección del catálogo monumental de la ciudad, realizando los informes y estudios pertinentes para conseguir
la declaración de monumentos artísticos, al tiempo que sigue desempeñando su labor de secretario del Patronato y la dirección del Centro de Investigaciones.

 

Se inician entonces sucesivas campañas arqueológicas con el apoyo, en un principio, de buceadores deportivos y del Centro de Buceo de la Armada (C.B.A.) contando con la ayuda del Capitán de Infantería de Marina Antonio
Gorordo. Con el tiempo estas operaciones serán asumidas en su totalidad por el grupo de buceadores, colaboradores asociados al propio Centro de Investigación y, más tarde, por jóvenes arqueólogos y restauradores principalmente de las universidades de Murcia y Autónoma de Madrid.

 

Preocupado por la formación de especialistas, imparte seminarios sobre arqueología marítima y organiza cursos de buceo con FEDAS (Federación Española de Actividades Subacuáticas). Esta inquietud educativa culmina en 1979 con la organización, en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid, del yacimiento escuela de San Ferreol, que se convierte así en la primera excavación arqueológica subacuática en España llevada a cabo sólo por licenciados y estudiantes de Arqueología.

 

A partir de este momento las campañas se suceden y, tanto en las prospecciones marítimas como en los talleres y laboratorios del Centro de Investigaciones, se impone un ritmo de trabajo cada vez más intenso. En esta tarea siempre tuvo a su lado a su familia, sus amigos más cercanos y un nutrido grupo de colaboradores que, desinteresadamente, le ofrecieron tiempo y esfuerzo para la consolidación de su proyecto.

 

Llegados a este punto, la idea de crear un museo nacional de estadisciplina toma cuerpo. Finalmente, la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas, a través de las correspondientes Subdirecciones Generales de Museos y Arqueología, encarga a Julio Mas la redacción de un anteproyecto para su creación.

 

El Museo y Centro Nacional de Investigaciones ArqueológicasSubmarinas, del que será su primer director, inicia su andadura en 1980 y seubica en terrenos junto al ya existente Centro de Investigaciones en el Dique de Navidad del Puerto de Cartagena. Será inaugurado oficialmente en 1982 haciéndolo coincidir con la celebración del VI Congreso Internacional de Arqueología Submarina, bajo la Presidencia de Honor de la Reina de España. En 1983, el Museo cambió de denominación pasando a llamarse Museo Nacional de Arqueología Marítima y Centro Nacional de Investigaciones Arqueológicas Submarinas. En su sede del Dique de Navidad funcionaría hasta el año 2008.

Durante más de dos décadas, la actividad arqueológica de Julio Mas y sus colaboradores fue el origen de las colecciones del museo y permitió el conocimiento de muchos yacimientos arqueológicos subacuáticos. Sus investigaciones sistemáticas se extendieron por todo el litoral, desde el entorno del Mar Menor y el Puerto de Cartagena hasta las costas de Mazarrón, Águilas, Villaricos y zonas próximas a Cabo de Gata.

 

Entre sus trabajos se podrían destacar, entre otros, los siguientes: el estudio del denominado “Polígono Submarino de Cabo de Palos” en el que se documentaron más de veinte yacimientos (pecios fenicios, romanos
republicanos, altoimperiales y bajoimperiales, junto con diversosfondeaderos, entre los que destacan los yacimientos del Bajo de la Campana, Punta de Algas y San Ferreol). Así mismo, la investigación realizada junto con Claude Domergue sobre la colección de lingotes de plomo con marcas o sellos de las minas de Carthago Nova, cuya exportación testimonian las piezas que se conservan en distintos museos arqueológicos del Mediterráneo; y, por último, su actuación en la Isla del Fraile en Águilas donde se trabajó conjuntamente con la Universidad Autónoma de Madrid, excavando en tierra y prospectando en mar.

Su dedicación a la vida cultural de Cartagena

 

Sin abandonar nunca su atención al tema arqueológico, su interés se amplía a otras disciplinas, todas ellas estrechamente vinculadas a la ciudad de Cartagena.

 

En 1971, como representante de la Junta Municipal de Arqueología, formó parte de la delegación municipal, presidida por el alcalde Ginés Huertas, que se constituyó en Cartagena para llamar la atención del alarmante deterioro de las ruinas de la ciudad de Carthago en Túnez. Se organiza entonces un acto de hermanamiento entre las dos ciudades rubricado por ambos alcaldes. Como testimonio de la efeméride se le encarga el diseño de una lápida, que hoy se exhibe en las ruinas de la ciudad púnica.

 

También contó con su colaboración la Junta del Puerto de Cartagena al cumplirse, en 1975, el primer Centenario de su fundación. Conocida ya su trayectoria científica en relación al tráfico marítimo antiguo, se le encarga el diseño de una medalla conmemorativa, acuñada en oro, plata y bronce, y el proyecto de un monumento alusivo a esta efeméride. El resultado será la columna rostral que hoy podemos contemplar en la escalinata de la dársena de botes del puerto de Cartagena y en la que se representan los distintos tipos de ánforas que llevaban las naves comerciales y que se han encontrado en los pecios de nuestra costa.

 

Por el mismo motivo la Junta vuelve a contar con él para la dirección del libro El Puerto de Cartagena, publicación que continúa siendo obra de referencia para los estudiosos de la historia y el origen del puerto. También bajo su dirección se lleva a cabo la edición de la obra Historia de Cartagena, en la que colaboran especialistas de todas las áreas científicas.

 

Asimismo, su condición de secretario de la Cámara Minera le permite realizar importantes estudios sobre la geografía económica de la comarca. Aquí se enmarcan diversos estudios de la sierra minera de Cartagena, no sólo desde la perspectiva de la actividad extractiva sino también como industria transformadora, la siderurgia, enmarcando dicha actividad en el contextosocio-laboral de la época. Participó activamente en las IV Jornadas Nacionales- II Internacionales Minero-Metalúrgicas, celebradas en el año 1971.

En 1988 se conmemora el bicentenario de la muerte de Carlos III. La Real Academia de Alfonso X El Sabio acordó tributarle un homenaje en Cartagena, ciudad en la que se conservan la mayor parte de sus obras monumentales en la región. Para su organización contó con la dirección de Julio Mas, Académico de número de dicha institución.

 

Por último, señalar también su vinculación a las celebraciones de Semana Santa de Cartagena. Ingresa en el tercio de San Juan de la Cofradía Marraja con solo catorce años, agrupación para la que diseña un nuevo escudo en 1952, emblema del grupo que aparece en el estandarte y vestuario de los penitentes.

 

Como vicepresidente de la agrupación llevó a cabo el encargo que se hizo al imaginero José Capuz del grupo escultórico El Santo Amor de San Juan en la Soledad de la Virgen, que en la actualidad desfila el Sábado Santo, y cuya ejecución siguió muy de cerca en sus frecuentes viajes al estudio del escultor en Madrid.

 


La divulgación etnográfica

 

Decía Julio Caro Baroja al referirse a los trabajos de etnología de Julio Mas que “la razón de que un arqueólogo bien impuesto en su actividad puede ser un excelente folclorista de campo, está en que la Arqueología da al estudioso un método muy sólido para llevar a cabo averiguaciones sobre formas materiales”. Y estaba en lo cierto ya que su dedicación a la arqueología le facilitó, en buena medida, su entrega al estudio de la etnografía, a la que trató con el mismo rigor científico.

 

La comarca natural del Campo de Cartagena, por su particular geomorfología, presenta unos rasgos propios que la diferencian del resto de la provincia, lo que se traduce en la aparición de ciertas particularidades en sus manifestaciones tradicionales.

 

Fueron objeto de su estudio trabajos sobre la artesanía textil en los que da a conocer los tejidos tradicionales del Campo de Cartagena, poniendo de manifiesto las particularidades del traje popular que hasta entonces se pensaba que no se diferenciaba de los del resto de la región. También se interesa por el hábitat rural con la descripción de la casa popular y un interesante estudio de las casas fuertes con torres de refugio dispersas por la comarca y utilizadas como bastiones de defensa ante las incursiones piratas.

 

Las lozas y cristales de las fábricas cartageneras del siglo XIX y los oficios artesanales relacionados con la pesca y la arquitectura naval fueron también objeto de estudio y ven la luz en diferentes publicaciones, como su
interesante investigación sobre la vela latina, en la que busca sus antecedentes históricos.

 

Algunas de estas investigaciones se convirtieron posteriormente en exposiciones que le permitieron exhibir estos objetos al público de Cartagena: Tejidos típicos del Campo de Cartagena (1970), en una de las salas del antiguo Museo Arqueológico Municipal, y Tejidos y trajes tradicionales del Campo de Cartagena (1971) y Loza y cristal de Cartagena en el romanticismo español (1972), en el Casino de la ciudad.

 

Con la experiencia adquirida a través de estas exposiciones, en 1972 inaugura en Pozo Estrecho, junto a otros colaboradores, una gran muestra artesanal patrocinada por el Centro de Iniciativas y Turismo. Esta exposición, que nace ya con carácter permanente, busca prolongarse en un futuro Museo de Etnografía de la comarca de Cartagena, encargándosele el proyecto junto a Pedro Antonio San Martín. Se exhiben piezas procedentes de toda la comarca y se completa con la reconstrucción de una vivienda popular en la que se recrean las distintas estancias que la componen.

 

El éxito de la exposición facilitó la concesión de un terreno para crear el museo, así como el compromiso de los ayuntamientos implicados en el proyecto. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos empleados, el museo no llegó a construirse, obstaculizado por la burocracia municipal que eternizó indefinidamente su inauguración.

 

También desde el ámbito institucional quiere impulsar esta disciplina y en 1982 crea el Seminario de Artes y Costumbres Populares de la Región de Murcia, haciéndolo depender de la Delegación de Cultura. Se llegan a realizar hasta ocho jornadas de trabajo en diferentes localidades de la región, exponiéndose en ellas interesantes trabajos de investigadores locales sobre diversos aspectos de la vida tradicional. De todas estas jornadas sólo se llegó a editar el primer encuentro quedando pendientes de publicación los trabajos presentados en las restantes jornadas.

Defensa del patrimonio histórico artístico

 

Importantes son también sus aportaciones en el ámbito del patrimoniohistórico artístico de la ciudad. Es aquí donde ofrece su faceta más reivindicativa y comprometida. Exhaustivos informes sobre edificios relevantes de la ciudad, como el Palacio Aguirre o la Casa Maestre, para la que recuperó su balcón-mirador que había sido retirado al cambiar de propietario, sirvieron para su posterior declaración monumental. Pero mención especial merece el informe realizado en 1981 del Monasterio de San Gines de la Jara que ha quedado como un documento excepcional, debido al importante fondo documental y fotográfico que contiene, sobre todo ahora que todos sus bienes han desaparecido y el inmueble se encuentra en un estado lamentable de deterioro.

En sus últimos años continuó trabajando en esta línea desde el Instituto de Estudios Carthaginenses. Creado por Julio Frigard en 1971, desaparece durante algunos años hasta que vuelve a resurgir con Julio Mas como directorcoordinador. Este centro de estudios se dedica a la investigación y conservación del patrimonio histórico artístico de Cartagena, en colaboración con la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, y a la difusión del mismo mediante conferencias y publicaciones. Pero también se dedicaa su vigilancia y defensa con informes técnicos y publicaciones en prensa dirigidos a la opinión pública.

Donación Julio Mas

 

Su inmensa capacidad de trabajo le permitió continuar con su actividad investigadora hasta sus últimos días, especialmente en tareas relacionadas con la conservación del patrimonio histórico-artístico de la ciudad desde el
Instituto de Estudios Carthaginenses. Siempre crítico y riguroso, dedicó toda su energía a aportar nuevos conocimientos para la historia de su ciudad, Cartagena, en la que vivió toda su vida y a la que entregó todo su trabajo, esfuerzo e ilusión.

 

Como reconocimiento a su ingente labor, recibió numerosas distinciones, entre las que destaca su nombramiento en el año 1982 como Académico de número de la Academia Alfonso X El Sabio de Murcia. Dos años después sería nombrado Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.

 

Pionero en distintos ámbitos, maestro para las generaciones más jóvenes, Julio Mas García fue uno de los precursores de la arqueología submarina en España y debe ser considerado el padre intelectual y sentimental del actual Museo Nacional de Arqueología Subacuática - ARQUA, heredero del antiguo Museo y Centro de Investigaciones, del que fue fundador y director entre los años 1980 y 1983. Apartado de la actividad museística, vuelve a vincularse a esta institución en el año 2007 lo que le permite compartir sus experiencias, conocimientos y estudios con los investigadores del museo. En estos encuentros tiene la ocasión de recordar a todas aquellas personas que formaron parte del equipo de trabajo que hizo posible el desarrollo y la difusión de una disciplina, la arqueología submarina, de la que fue un gran impulsor.

 

Esta colaboración culminó con la donación de dos mil doscientos ochenta y seis volúmenes de arqueología, navegación e historia, junto con una numerosa documentación, en cuya selección participó activamente con los
representantes del museo. Actualmente ya constituyen el Archivo Julio Mas, legado integrado en sus fondos y que está a disposición de futuros investigadores y del público en general.

 

 

 

 Legado Julio Mas