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Alegaciones Adepa-Massiena-Fed. vecinos

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ILTMA. SRA. PRESIDENTA ALCALDESA DEL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE CARTAGENA.

 

 

    

 D. EUGENIO RAMIREZ MATEO, mayor de edad, con D.N.I. número: 23.002.719, Presidente de la Asociación Massiena, con sede en Paseo Alfonso XIII, nº 53 de esta ciudad y domicilio a efectos de notificaciones y citaciones en C/ Ribera San Javier nº 8-2ºA, Cartagena; D. JUAN MIGUEL MARGALEF MARTÍNEZ, mayor de edad, con D.N.I. número: 22.900.524, Presidente de ADEPA, con sede en C/ Gisbert nº 2, 30202 Cartagena; D. PABLO GONZALEZ PÉREZ-CRESPO, mayor de edad, con D.N.I. número: 23.026.654, vocal de patrimonio de la Federación de Asociación de Vecinos (FAVCAC) “Fernando Garrido”, con sede en Avda. Nueva Cartagena, bajo nº 7 derecha, viviendas sociales, Urbanización Mediterráneo, Cartagena, ante el Área de Urbanismo del Excmo. Ayuntamiento de Cartagena, MANIFIESTAN:                                

 

     Que comparecemos en la fase de información pública del expediente PLPE2000/2065, del Área de Urbanismo, con objeto  de la Modificación Número 98 del Plan General Municipal de Ordenación Urbana, consistente en la ampliación y modificación del Catálogo, grados P, a que se refiere el anuncio de información pública de fecha 28 de Abril de 2001 BORM número 98, y realizan las siguientes:

                                                                      A L E G A C I O N E S

 

                                               

     PRIMERO.-   Que con fecha 27 de Abril de 2001 esta parte presentó escrito, solicitando que se declare de oficio, la nulidad de pleno derecho del Acuerdo adoptado en sesión ordinaria celebrada por el Pleno del Excmo. Ayuntamiento de Cartagena de fecha 7 de marzo de 2001, por el que se aprueba la Aprobación inicial de la modificación nº 98 del Plan General de Ordenación Urbana, objeto de esta fase de información pública, por entender que existen en la tramitación del procedimiento irregularidades formales generantes de indefensión para los administrados, así como vulneración de los trámites esenciales del procedimiento. Todo ello, conforme a lo dispuesto en el artículo 120.1 del Real Decreto 2159/1978, de 23 de junio, por el que se aprueba el Reglamento de Planeamiento para el desarrollo y aplicación de la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana, así como el artículo 27 del Texto Refundido de la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana aprobada por Real Decreto 1.346/1976, de 9 de Abril, y el artículo 8, apartados 1º y 2º del Real Decreto-Ley 16/1981, de 16 de octubre, de Adaptación de Planes Generales de Ordenación Urbana.

 

     Conforme a lo dispuesto en los referidos artículos, cuando se produzca la aprobación inicial de los Planes, Normas, Programa, Estudios de Detalle o de su reforma(como es el caso que nos ocupa, en el que lo  que se pretende es la Modificación Puntual número 98 del P.G.M.O.U.), y como efecto inmediato e inherente  a dicha modificación, deberá, en todo caso, y por si sola determinar la suspensión del otorgamiento de licencias para aquellas áreas del territorio objeto del planeamiento, cuyas nuevas determinacionessupongan modificación el régimen urbanístico vigente.

   

     Las licencias de parcelación, edificación y demolición que se estén concediendo tras la Aprobación Inicial, ya sea por actos positivos o por los derivados del silencio administrativo, constituyen una irregular y defectuosa actuación administrativa, que produce la sistemática vulneración de los principios garantistas tanto de los derechos del ciudadano administrado como de la propia actuación de las Administraciones Públicas, a saber: principio de Legalidad, principio de seguridad jurídica, prohibición de la arbitrariedad de los poderes públicos, principio de confianza legítima en la Administración Pública, así como generación de indefensión en la persona de los administrados.

 

    

     SEGUNDO.- Si bien es cierto que la Administración goza de la discrecionalidad técnica en la elaboración de los Planes Urbanísticos y por ende de los documentos complementarios de éstos como son los Catálogos, no es menos cierto, como reiteradamente ha dicho la jurisprudencia del Tribunal Supremo en distintas Sentencias ( sentencias 23 de enero de 1989, 24 de octubre de 1990, 26 de octubre de 1992, 30 de noviembre de 1992 y 7 de abril de 1997), que esta discrecionalidad debe inscribirse en las pautas que han de orientar dicha potestad administrativa: racionalidad, coherencia con el fin propuesto y proporcionalidad de medios.

     En este sentido la potestad discrecional de la Administración ha de discurrir dentro del cauce marcado por los artículos 103 de la Constitución Española de 1978, en relación con los artículos 3 y 12 del Texto Refundido de la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana aprobada por Real Decreto 1346/1976, de 9 de abril; es decir en contemplación de los intereses generales, teniendo en cuenta la función social de la propiedad, la estabilidad y seguridad jurídica, sin concesiones al error o la desviación de poder. El ejercicio del “ius variandi” por vía de modificación del planeamiento, aunque teñido de discrecionalidad, no puede producirse arbitrariamente pues está siempre sometido a las exigencias de racionalidad que derivan del principio de interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos (artículo 9.3 de la Constitución Española de 1978).

 

     Centrado así el tema y a través de la simple observación del Catálogo objeto de esta fase de exposición pública, debemos poner de relieve que es fácilmente demostrable como la Administración Urbanística, en la catalogación, ha incurrido en error, en olvido de los intereses generales, es decir la actividad administrativa generada con motivo de este catálogo, no ha estado dirigida a la satisfacción del interés público local en la conservación de su Conjunto Histórico, sino que  ha discurrido por cauces marcados por la falta de racionalidad, por la arbitrariedad, desproporción, en suma, una actuación administrativa claramente dirigida por motivos ajenos al interés público.

 

     Al hilo de todo lo expuesto, el catálogo incurre en el error de dar como demolidos varios edificios que se encuentran en pie, ilustrando este caso los ejemplos de la Calle del Duque número 20 (nº de catálogo 16390), Calle del Duque número 22 (nº de catálogo 16389) y Calle Cuatro Santos número 31 (nº de catálogo 16282).

 

     El catálogo incurre en el error de indicar equivocadamente la dirección de algunos inmuebles con respecto al número de catastro y de policía, lo que consideramos especialmente grave puesto que trastoca la verdadera localización del edificio y por tanto la efectividad de su protección.

     En cuanto al número policial (fácilmente constatable en cualquier planimetría oficial) se indican en el Catálogo algunas direcciones con doble numeración, por ejemplo el inmueble con número de catálogo 16327 cuya dirección está en las Puertas de Murcia nº 16 ó 18, casos idénticos encontramos en los números de catálogo 16370, 16373 y 16376, todos ellos en la Calle Serreta indicados con la numeración policial de 4 ó 12, 14 ó 16 y 30 ó 28 respectivamente.

     En otros casos la denominación del inmueble carece de sentido, como en la llamada “casa en plaza del Hospital, 2 (Anfiteatro)”, desconocemos a qué parte del anfiteatro romano se está refiriendo. Algo semejante ocurre con la Calle Ignacio García (subida al Molinete) a quién se le emparenta sorprendentemente con García Vaso, información hasta ahora desconocida.

 

     El catálogo incurre en el error de no ubicar correctamente ciertos inmuebles en el plano adjunto a la ficha con la consecuente confusión a la hora de su protección efectiva.

     Es de destacar al respecto el inmueble de la Cuesta de la Baronesa números 5 y 7 (nº de catálogo 16268) en cuyo plano adjunto se indican con trazos inclinados no el solar del inmueble afectado, como era de esperar, sino la misma Calle Cuesta de la Baronesa. Algo similar ocurre con la casa colindante en Cuesta de la Baronesa número 9, en cuyo plano adjunto se marcan con unos trazos inclinados la calle y con otros el solar, con la manifiesta confusión que este hecho conlleva.

     El catálogo incurre en el error de contradecirse en el grado de protección indicado en el listado de edificios catalogados y el grado indicado en las fichas particulares de los inmuebles.  Sirva al respecto el ejemplo del inmueble de la Calle Palas número 3 (nº de catálogo 16654), en la ficha particular se indica pasar a GP 3 mientras que en el listado es recuperar elementos.

 

     El catálogo incurre en el error metodológico de adjudicar un solo número de registro 16657 para proteger cuatro inmuebles consecutivos pero de estructuras independientes, que corresponden a los números 15, 16, 17 y 18 de la Plaza San Francisco. Hecho que puede motivar la confusión al respecto.

     El catálogo incurre en una actuación urbanística arbitraria porque edificios muy similares están referenciados con grado de catalogación distinto, para que la relación no resulte demasiado amplia vamos a indicar este extremo con varios ejemplos:

     Hay dos edificios exactamente iguales, posiblemente hechos con el mismo proyecto, como son el edificio de la Calle Canales número 4 y el edificio de la Calle San Cristóbal la Larga número 16, ambos de sobrias fachadas de ladrillo macizo, en un excelente estado de conservación, habitados en todos sus pisos, bajos comerciales o cocheras en activo. Sin embargo, mientras que el de la Calle Canales se incorpora al catálogo con el número 16637 y GP 3, el de la Calle San Cristóbal no está contemplado en ninguno de los niveles del catálogo, lo que resulta un agravio comparativo manifiesto.

     Por otra parte se han incorporado tras la nueva revisión del catálogo una serie de edificios con GP 3, fechados en la década de los años 30, como son los de la Calle del Carmen número 30 (nº de catálogo 16615), Calle Cañón número 11 (nº de catálogo 16631), Calle Medieras número 4 (nº de catálogo 16627) y Calle Lizana número 2 (nº de catálogo16658). Todos ellos con unas características muy unitarias y definidas, sin embargo dentro de esta misma línea de trabajo se han dejado fuera otros edificios muy parecidos y de la misma época como el edificio de la Calle Concepción número 1, esquinado y exactamente igual que el de la Calle Lizana número 2.

     Otros muchos ejemplos podríamos poner y en todos ellos preguntarnos qué criterio tan sorprendente, extraño y exclusivo lleva a descatalogar el edificio de la Calle del Carmen número 29 (nº de catálogo 16345) y adscribir a recuperar elementos al edificio de la Calle San Diego número 20 (nº de catálogo 16402), cuando por el contrario pasan a GP 3 otros edificios de la Calle San Diego (números de catálogo 399, 400, 401, 403, etc.) de igual tipología con fachadas modernistas, embocaduras de los balcones muy similares, cerrajería original con los mismos motivos circulares en todos ellos, estado de conservación idéntico.

     Es evidente que en los ejemplos citados se encuentran los mismos elementos de interés en unos y otros edificios, tanto en los que están dentro como fuera del catálogo, por ello no cabe más que suponer que la sin razón y el capricho han sido los principales criterios para adscribir al catálogo un edificio concreto en detrimento de otro muy semejante.

     El catálogo incurre en una actuación urbanística irracional al incorporar inmuebles sin grado de protección alguno, como son los casos de los edificios de la Calle del Cañón número 11 (nº de catálogo 16631) y Plaza de San Sebastián número 8 (nº de catálogo 16644). Así mismo ocurre con el conjunto del Anfiteatro romano y Plaza de Toros (ambos con nº de catálogo 16562) que ya estaban sometidos dentro del PERI CA-4 a un estudio especial.

 

 El catálogo incurre en una falta de criterio y de definición específica ante el hecho de aplicar, de un modo bastante poco coherente, el concepto de “ recuperar elementos”, sin establecerse con precisión la ubicación posterior de los mismos. De hecho en los 36 inmuebles detectados en este concepto, tan sólo aconseja en uno de ellos reintegrarlos a la nueva construcción como es el caso del nº de catálogo 16321.

 

     El catálogo es contradictorio en los propios contenidos de las fichas, concretamente es manifiesta la oposición entre la recomendaciones del apartado “condiciones de actuación y obras permitidas” y el grado de protección que indica en el encabezamiento.

Al respecto hay más de una treintena de ejemplos en los que se recomienda explícitamente su conservación y restauración en el campo “condiciones de actuación y obras permitidas”, por el contrario y en la misma ficha se indica que el grado de protección del edificio es inexistente puesto que se incluye en el amplio y difuminado grupo de recuperar elementos. En esta incomprensible contradicción se encuentran entre otros inmuebles los referidos con el nº de catálogo 16272, 16279, 16280, 16282, 16283, 16288, 16289, 16291, 16292, 16294, 16300, 16301, 16320, etc..., en la mayoría de los cuales se indica como “elementos de interés” que pertenecen a la arquitectura tradicional del conjunto histórico y que armonizan con el resto de la calle.

     Otras contradicciones son irrisorias y demuestran la falta de profesionalidad con la que se ha hecho el catálogo, es el caso del edificio de seis plantas en la Calle del Cañón número 11 (nº de catálogo 16631), al que se le adscribe una cronología de 1940-50 y sin embargo en elementos de interés se le pone como ejemplo de arquitectura de los años 30.

 

     Que del análisis detallado de este catálogo sorprende la ausencia de criterios técnicos uniformes. Se aprecia con claridad tras analizar los diferentes casos, que la adscripción de los edificios a las distintas categorías de protección no mantiene una línea argumental unitaria, de lo que se desprende que está realizado por distintas personas, unas con criterios técnicos y otras arbritarios, las cuales no han trabajado en equipo dada la disparidad en la resolución de situaciones que se producen ante casos de características semejantes.

 

 

     TERCERO.- En muy escasas ocasiones se ha buscado la concentración de varios edificios protegidos en una misma calle, pero este criterio de vertebrar arquitectónicamente áreas concretas, ha sido tan escasamente aplicado que en la mayoría se ha tendido a todo lo contrario. De esta forma, salvo en las zonas muy consolidadas (eje C/ del Carmen, Puertas de Murcia, Mayor), se ha propiciado sistemáticamente la dispersión de los edificios protegidos, la descontextualización de los mismos de tal modo que supongan una anécdota en el desarrollo urbanístico, alejándose bastante del concepto integrador de conjunto histórico que se desprende del artículo 21 de la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español. Así como del artículo 73 del Texto Refundido de la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana aprobada por Real Decreto 1346/1976, y art. 98 del Real Decreto 2159/1978, por el que se aprueba el Reglamento de Planeamiento.

     Esta descontextualización está de manifiesto en los siguientes casos que consideramos los más evidentes:

 

ZONA DE LAS CALLES CONVERGENTES DEL MONTE SACRO A SERRETA Y BEATAS:

     Esta singular área de Cartagena comprendida en las calles del Pozo, Barranco, Macarena, San Antonio Rico, Monroy, Martín Delgado, Lizana, Villalba Larga, San Cristóbal Larga y Saura, en su convergencia a la Calle Serreta, una de las principales entradas de la ciudad y con la particularidad de encontrarse en ella el templo de la Patrona Virgen de la Caridad, queda de la siguiente manera tras la revisión actual del catálogo.

     En la Calle del Pozo tras haber sido recientemente demolido otro edificio con grado P con el nº de catálogo 16489 y descatalogado el de la esquina con el nº 16379, no queda ningún edificio protegido en esta calle.

Sorprendentemente en la propuesta actual del catálogo no se conservan más que dos edificios originales en la Calle Serreta, entre Plaza López Pinto y Plaza de la Serreta, números 8 y 16, correspondientes a los números de catálogo 16124 y  16125 ambos con GP 3. El resto de edificaciones ( números de catálogo 16377, 16376, 16375, 16372, 16370) desaparecen en mayor o menor grado (se recuperan elementos), a lo que habría que añadirle la demolición de los edificios catalogados con los números 16374 y 16371, por lo cual la emblemática Calle de la Serreta se descontextualiza de edificaciones de principios de siglo.

     La Calle Lizana conservaría solo dos fachadas de edificios históricos (números 3 y 4) que se encuentran justo al comienzo de la misma. Algo semejante ocurre con la Calle Villalba que conservaría la fachada de un solo edificio histórico (nº de catálogo 16408), que se encuentra justo al comienzo de la misma en la esquina con la Calle Beatas, que también conservaría la fachada de un solo edificio histórico compartido con la Calle Villalba. Así mismo la Calle San Cristóbal la Larga conservaría la fachada de un solo edificio histórico (nº de catálogo 16647), cuya protección GP 3 queda escasa de cara al mantenimento de su hueco de escalera decorado.

 

CALLE PALAS EN SU CONFLUENCIA CON LA CALLE CUATRO SANTOS:

     Se trata de un área ubicada en el centro del casco antiguo que muestra un aspecto ambiental bastante uniforme, ya que los edificios modernos en ambos lados de la Calle Palas tienen un impacto visual considerablemente menor que el frontal de la calle en Cuatro Santos, precisamente la revisión del catálogo ha incidido desastrosamente de un modo especial en este sector de la Calle Cuatro Santos como veremos a continuación:

-Inmueble en Calle Cuatro Santos 24, nº catálogo 16278 pasa a GP 3.

-Inmueble en Calle Cuatro Santos 26, nº catálogo 16279 pasa a recuperar elementos.

-Inmueble en Calle Cuatro Santos 28, nº catálogo 16280 pasa a recuperar elementos.

-Inmueble en Calle Cuatro Santos 30, nº catálogo 16281 pasa a recuperar elementos.

-Inmueble en Calle Cuatro Santos 32, nº catálogo 16283 demolido.

-Inmueble en Calle Cuatro Santos 22, nº catálogo 16279 pasa a recuperar elementos.

     Tal como se puede inferir se pierde completamente este frente modernista de edificios en buen estado de conservación, el que está ruinoso es el protegido con grado 3. Curiosamente en la acera de enfrente el edificio sito en Calle Palas número 2 esquina con Cuatro Santos se incorpora con el nº de catálogo 16661 y GP 3. Así mismo en la Calle Palas número 3 (nº de catálogo 16654) y Calle Campos número 3 esquina con Calle Palas (nº de catálogo 16653), se incorporan otros dos edificios muchos más modernos como el antiguo Banco de España.

 

CALLE DEL AIRE:

     Los edificios que se encontraban protegidos en el catálogo vigente con grados distintos desde el inmueble número 4 hasta el 22, formaban un frente totalmente unitario y muy uniforme. Con el catálogo propuesto se introduce una caprichosa dinámica de conservación, en la que se intercalan entre fachadas protegidas posibilidades de demolición para tan sólo recuperar elementos. El resultado es el siguiente despropósito:

-Inmueble nº 22, nº catálogo 16038, está protegido con GP 3.

-Inmueble nº 20, nº catálogo 16294, pasa de grado p a recuperar elementos.

-Inmueble nº 18, nº catálogo 16040, está protegido con GP 3.

-Inmueble nº 16, nº catálogo 16292, pasa de grado P a recuperar elementos.

-Inmueble nº 14, nº catálogo 16290, pasa de grado P a GP 3.

-Inmueble nº 12, nº catálogo 16039, está protegido con GP 3.

-Inmueble nº 10, nº catálogo 16291, pasa de grado P a recuperar elementos.

-Inmueble nº 8, no está protegido.

-Inmueble nº 6, no está protegido.

-Inmueble nº 4, nº catálogo 16042, está protegido con GP 3.

 

CALLE IGNACIO GARCÍA/BALCONES AZULES:

     Esta zona que podemos considerar uno de los accesos principales al Molinete, se descataloga por completo al incluir los números 1, 3 y 5 (nº de catálogo 16435, 16436 y 16437 respectivamente) y el colindante en Balcones Azules número 12 esquina Ignacio García, en el apartado recuperar elementos. Se pierden completamente las viviendas antiguas de dicha calle conformadas en el siglo XVIII y tan sólo queda la de Plaza San Francisco número 4 esquina con Ignacio García.

CALLE DEL CARMEN:

     En esta arteria básica de la ciudad, ejemplo emblemático de recuperaciones y de reanudación de actividad constructiva, el catálogo propuesto en vez de incentivar un mayor conservacionismo para paliar el efecto ambiental negativo a nivel patrimonial de los edificios modernos que pueblan ya esta calle, procede a descatalogar algunas edificaciones como la situada en el número 29 y pasa a recuperar elementos el edificio del número 56 (nº de catálogo 16347), éste último  se encuentra junto al edificio del número 54 protegido con grado 3 (nº de catálogo 16097), el cual quedaría aislado entre edificaciones de última generación y de gusto dudoso. En este caso, se deberían incorporar al catálogo edificaciones como el inmueble modernista del número 5 e intentar contextualizar el conjunto.

 

 

     CUARTO.- Para más abundamiento, la propuesta sometida a información pública deja un vacío legal respecto de la protección de aquellos inmuebles histórico-artísticos de barrios y diputaciones catalogados en el Catálogo anexo al Plan General Municipal de Ordenación Urbana, con grado P. Puesto que, tal y como aparece en la justificación de la propuesta de modificación, “la experiencia transcurrida en los años pasados desde la aprobación del Plan General, ha demostrado la escasa eficacia del grado P de protección, por cuanto con una justificación de índole exclusivamente económico pueden demolerse las citadas edificaciones”, es lícito considerar que la solución tampoco sería mantener el grado P en estos inmuebles, máxime si tenemos en cuenta que el Ayuntamiento debe velar por la conservación y custodia del Patrimonio Histórico comprendido en su término municipal, a tenor del artículo 7 de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español.

     Por todo ello, consideramos que debe incluirse en la modificación propuesta una revisión del legado histórico y artístico de nuestros barrios y diputaciones, para que sean incluidos aquellos bienes que actualmente no están en el Catálogo y sobre todo, para que aquellos que poseían hasta ahora grado P pasen a grado 3 de protección, con el fin de que conserven su fachada y elementos más característicos.

 

     En virtud de todo lo expuesto, y de conformidad con el artículo 86.3 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, SOLICITAMOS:

 

     Primero.- Que se admita este escrito de alegaciones, y se proceda a rehacer el Catálogo con unos criterios formales y conceptuales previamente definidos, y que esta labor la lleve a cabo un equipo de profesionales multidisciplinar que subsane los errores y deficiencias anteriormente expuestos, para que esta nueva actuación redunde efectivamente en el interés público local.

 

     Segundo.- Mientras se lleva a cabo esta modificación, solicitamos, conforme a lo expuesto, el mantenimiento efectivo del Catálogo anterior y la suspensión de licencias de demolición como medida cautelar, que asegure la evitación de prácticas fraudulentas durante el proceso de elaboración del nuevo Catálogo.

 

     Tercero.- Que en cualquier caso, se dé a estas alegaciones una respuesta razonada.

 

En Cartagena, a Veintiocho de Mayo de Dos mil uno.

 

 

Fdo.: Juan Miguel Margalef Martínez 

 

Fdo. : Eugenio Ramírez Mateo  

 

Fdo. : Pablo González Pérez-Crespo